Es increíble lo que las redes sociales han conseguido generar en la gran mayoría de sus usuarios, y es que me sigue sorprendiendo cada día más la dependencia que se ha creado entre la felicidad de las personas y dichas redes.
Pues bien, me explico, lo que yo veo es que hoy por hoy no se puede disfrutar de momentos increíbles si no se publica una fotografía en la que se lo demuestres a todo el mundo.
Me parece perfecto que se quieran dejar todas y cada una de las experiencias que la vida brinda grabadas a través de fotografías para poder recordarlas y compartirlas con quien se quiera; sin embargo, "todo en exceso es malo". Así que menos demostraciones al mundo de vuestra felicidad; que los olores, los sonidos, y las sensaciones en general que en cada momento sentimos donde mejor se guardan es en nuestros recuerdos.
Un lugar llamado aquí.
lunes, 1 de septiembre de 2014
sábado, 2 de agosto de 2014
" El jinete de bronce".
22 de junio de 1941, un día como hoy.
“Era un día perfecto. Durante cinco minutos no hubo guerra, y sólo fue un precioso domingo de junio en Leningrado. Tatiana desvió la mirada del helado por un momento y vio a un soldado que la miraba desde el otro lado de la calle.”
El jinete de bronce, Paullina Simons.
“Era un día perfecto. Durante cinco minutos no hubo guerra, y sólo fue un precioso domingo de junio en Leningrado. Tatiana desvió la mirada del helado por un momento y vio a un soldado que la miraba desde el otro lado de la calle.”
El jinete de bronce, Paullina Simons.
Y fue así, como su historia comenzó. Gracias a un helado. ¿Vosotros creéis en el destino? Pues yo, no sé si para bien o para mal, tengo la sensación de que sí estamos destinados. Por ahí dicen que es nuestro, que depende de nosotros, sólo de nuestros actos, puesto que tenemos el poder de decidir sobre nuestra vida, sobre nuestros comportamientos. Pero, ¿sabéis qué? Claro que cada persona puede elegir, con mayor o menor libertad, qué camino seguir, que acciones realizar. Pero todas y cada una de ellas, quizás por un revés de la vida, nos llevan hacia un objetivo concreto. Puede que en un determinado momento elijas un camino que se desvía de dicho objeto, pero el propio destino consigue igualmente que lo alcances. "Todos los caminos llevan a Roma". Y es que ese 22 de junio de 1941, Tatiana debería haber cogido un autobús, el cual perdió por pararse a comprar un helado. Parece irónico,cómo un acto tan cotidiano y simple, como es comprarse un helado, puede cambiar absolutamente todo. Entonces, ¿cómo pensar que no existe el destino, cuando por un simple helado Tatiana conoció a Alexander, y todo cambió? Si su destino no fuese encontrarse con él, no habría perdido ese autobús. Quizás sí que se parara a comprar un helado, pero quizás el autobús se hubiese retrasado. Quizás.
miércoles, 16 de julio de 2014
El nuevo catecismo de la Iglesia católica, ¿un catecismo del siglo XXI?
En el nuevo catecismo que ha lanzado la Iglesia católica se consideran PECADO las relaciones prematrimoniales, de hecho "invitan" a vivir la castidad hasta el matrimonio. Así como también se oponen rotundamente al reconocimiento de la homosexualidad, ya que afirman que NUESTRA sexualidad no es elección nuestra. ¿Ah, no? ¿A quién corresponde entonces? Me parece que en pleno siglo veintiuno todavía existen demasiados prejuicios que hay que cambiar, no se puede ir inculcando a las nuevas generaciones estos ´valores´, es vergonzoso. Igualmente respeto todas y cada una de las opiniones; pero, por favor, no nos llamen a los demás pecadores por no compartir su teorizado estilo de vida.
lunes, 15 de julio de 2013
Puede que sea preciso viajar antes de saber cuál es la meta adecuada para nosotros.
Célebres escritores como Antonio Machado establecían una metáfora entre la vida y el camino. Y ciertamente, no se equivocaban. Nosotros acabamos por cosificar nuestras vidas hasta el grado de poder compararlas con un objeto; porque un camino, sea de tierra, de barro o de piedra no es más que eso, una simple cosa. Como él decía: "se hace camino al andar". Y es que todas y cada una de nuestras experiencias van construyendo nuestro camino. Cada uno diferente a los demás, unos rectos y llanos, quizás en exceso; otros más curvos y más empinados o con más piedras. Pero después de andar y andar, llega un momento en el que el cansancio se hace dueño de nuestros cuerpos, y por muy diferentes que hayan sido las formas o métodos utilizados para su construcción, todos los caminos tienen un final, sin excepción. Todos terminan con una señal que intuimos significa: tramo sin salida, no hay vuelta atrás.
Por este motivo, y referente a la frase que sirve de título para esta pequeña reflexión, apoyo firmemente que es preciso y estrictamente necesario viajar, andar, rellenar tu vida con múltiples experiencias para ir haciéndote cada día un poquito menos ignorante y llegar a saber cuál es la meta adecuada para nosotros mismos. Nadie mejor que tú mismo sabe lo que quiere hacer con su vida, aunque a veces no nos parezca tan fácil y nítido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

